La brutal agresión sufrida por el abogado Ygnacio Sánchez encendió las alarmas en el ámbito jurídico y abrió un fuerte debate sobre la seguridad de los profesionales durante el ejercicio de su trabajo.
Según se dio a conocer, Sánchez habría sido retenido, golpeado y atado de pies y manos mientras realizaba un cobro extrajudicial en Asunción. El caso rápidamente se volvió viral y generó una ola de indignación.
El Colegio de Abogados del Paraguay repudió lo ocurrido y reclamó una investigación rigurosa para esclarecer el hecho y determinar responsabilidades.
En medio de la polémica, el Dr. Alfredo Nicanor Molinas analizó la situación y planteó la necesidad de extremar cuidados, fortalecer los mecanismos de protección y evitar que este tipo de episodios terminen siendo vistos como algo normal dentro del ejercicio profesional.
El caso deja una pregunta que hoy incomoda al sector: ¿qué tan expuestos están los abogados cuando una diligencia puede terminar en amenazas, agresiones o incluso una presunta privación de libertad?
La discusión ya está instalada y el episodio vuelve a poner en primer plano una preocupación que crece: ejercer el derecho no puede convertirse en una actividad de riesgo.

