Un caso digno de película está causando revuelo en Estados Unidos. Darren Zhou habría utilizado ChatGPT para hablar sobre un supuesto plan para asesinar a su exnovia, pero las conversaciones terminaron encendiendo las alarmas y poniendo al FBI sobre su pista.
Según documentos judiciales, el hombre no solo habría expresado amenazas contra su expareja, sino que también habría mencionado que seguía sus horarios y movimientos. Además, habría hablado sobre armas de fuego y sobre un posible plan de asesinato-suicidio.
La gravedad de los mensajes activó los protocolos de seguridad y OpenAI emitió una alerta de emergencia a las autoridades. A partir de ahí, el caso escaló rápidamente hasta convertirse en una investigación federal.
Finalmente, Zhou fue procesado por la Justicia de Florida y recibió una condena con fuertes restricciones, entre ellas monitoreo electrónico, prohibición de acercarse a su exnovia y de poseer armas.
El episodio abrió una enorme polémica en redes: ¿hasta dónde llega la privacidad cuando una conversación con inteligencia artificial revela una posible amenaza real?
Lo cierto es que este caso demuestra que la IA ya no solo genera textos o responde preguntas: también puede convertirse en una pieza clave cuando existe riesgo de violencia.
Una conversación con ChatGPT terminó siendo mucho más que un chat: fue el inicio de una investigación del FBI.

