La diseñadora eligió a sus amigas más cercanas para estrenar su nueva tienda en Bal Harbour y todas llegaron vestidas con su firma.
Victoria Beckham no necesita mucho para hacer una declaración. Le bastó una cena, una boutique nueva en Bal Harbour Shops y un grupo de amigas para demostrar que su marca viste igual de bien en una pasarela de París que en una noche de Miami.
La convocatoria fue selecta: Nadia Ferreira y Marc Anthony, Antonela Roccuzzo, Ronaldo Nazário con Celina Locks, y la propia familia Beckham al completo. Todas las mujeres de la mesa llegaron de Victoria Beckham. No fue casualidad.

La anfitriona eligió un vestido negro ajustado, sin accesorios que distrajeran. Clásica. La misma silueta que usa desde hace veinte años y que sigue funcionando porque nunca persiguió tendencias.
Nadia Ferreira fue el look más hablado de la noche. Embarazada de su segunda hija con Marc Anthony y en la recta final del embarazo, llegó con un vestido ceñido en burdeos que no disimulaba nada y no tenía por qué. Se la vio cómoda, radiante, y con esa actitud de quien sabe exactamente lo que hace cuando se viste.

Antonela Roccuzzo fue a lo suyo: una pieza de la firma en tonos neutros, femenina y sin estridencias. Acudió sin Messi, que está concentrado con Argentina preparando los cuartos de final del Mundial. No hizo falta que nadie lo aclarara su sola presencia fue suficiente noticia.

Cerraron el cuadro Celina Locks, que se suma siempre con una elegancia que parece sin esfuerzo, y las nueras Cruz y Romeo Beckham, Jackie Apostel y Kim Turnbull que también vistieron la firma, en un gesto que en el contexto familiar Beckham dice más de lo que parece.


